LA PAZ QUE NOS MERECEMOS Y SUS ENEMIGOS

Es muy probable que quienes se oponen a la paz tengan rabo de paja y estén nerviosos tratando de evitar que se conozcan sus secretos a voces. Tras seis décadas de guerra fratricida, los colombianos tenemos derecho a reconstruir nuestra sociedad.

 Por: ALEX GUARDIOLA ROMERO

 

            Tras más de seis décadas de conflicto armado en Colombia, con millones de víctimas y años de atraso económico y social, un proceso de paz cierto y efectivo es apenas una necesidad para los colombianos. Por eso, sin importar la simpatía ideológica ni política, los acercamientos de paz que en los últimos días se han revelado entre las guerrillas y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, son plausibles porque plantean una salida civilizada y pacífica a una guerra fratricida y sin sentido, como todas las guerras.

            Pero, aunque parezca increíble, ya le han salido enemigos –no contradictores, pues éstos son razonables- a un naciente proceso que implica dejar atrás uno de los lastres históricos que llevamos sobre nuestra espalda. Los enemigos de la paz, no sólo de este proceso en particular sino de la paz en sí misma, hablan de no negociar con terroristas sino de doblegarlos a punta de balas, como si los combatientes no fueran también colombianos y colombianas, gente pobre que va al frente de guerra sin tener claro por qué o por quién pelean. Esos que pregonan la guerra como única salida no entienden de muertos ni lisiados, no saben de dolor más allá de las bajas que han sufrido por mantener su statuo quo, muchas veces también derivado de ilícitos como el narcotráfico, porque no nos digamos mentiras: esos que gritan por la guerra obtuvieron sus fortunas desde la guerra misma.

            Los enemigos de la paz en Colombia son aquellos que derivan su poder de la actual zozobra, quienes logran dividendos de la confrontación, quienes se lucran con la sangre de los colombianos, quienes tienen más y más tierras a partir del desplazamiento, quienes logran figuración política desde sus discursos incendiarios e irracionales promoviendo el odio, quienes igualmente hicieron procesos de paz para sus amigos y los amigos de sus amigos, según lo ha demostrado la justicia. En suma, los enemigos de la paz son aquellos a quienes les conviene que las cosas sigan como están y prefieren tomarse la pastillita de cianuro que cargan en el bolsillo antes que reconstruir la sociedad colombiana.

            Estos nuevos acercamientos de paz entre el gobierno Santos y las guerrillas, con Noruega, Cuba, Chile y Venezuela de por medio, deben ser discretos y concretos, deben abrir el espacio para redireccionar al Estado en función del desarrollo social y debe atender medidas reales para reparar a las víctimas, sin tender un manto de impunidad sino dejando conocer la verdad histórica que en últimas ayudará a sanar las heridas. Es importante castigar a quienes cometieron delitos de lesa humanidad, sin importar en qué bando peleaban, y que se revelen las zonas grises que evidentemente existen en esta realidad. Es muy probable que quienes se oponen a la paz tengan rabo de paja y estén nerviosos tratando de evitar que se conozcan sus secretos a voces, pues todo proceso de ese tipo implica revelar verdades incómodas.

            Tras 60 años perdidos en la guerra, los colombianos queremos un día despertarnos sin bombardeos, sin carros bomba, sin pilas de guerrilleros muertos exhibidos como trofeos, sin fuerzas militares embrutecidas tras haber sido azuzadas contra sus propios hermanos, sin plutócratas embebidos en su odio por los demás. Definitivamente, los colombianos deseamos despertarnos un día sin los discursos de odio de hoy, porque al fin y al cabo ¿quién es Álvaro Uribe sin la guerra? Un simple José Obdulio más.

 

Bogotá, Agosto 29 de 2012.

 

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agosto 30, 2012. Etiquetas: . Reflexiones Colombia y Latinoamérica.

One Comment

  1. Johan David Acuña Florez replied:

    Como dije en comentarios anteriores, un eventual proceso de negociación con las guerrillas de las FARC y el ELN, con la consecución de un cese al fuego y hostilidades, no garantiza la paz… pero se acabarían las excusas del gobierno para la falta de inversión social en aquellas regiones olvidadas por el Estado por problemas de seguridad.

    Es bien sabido como usted dice estimado compañero Alex, que la paz tiene enemigos… y muy poderosos por cierto y no solo en Colombia sino también fuera de ella. Pero se debe tener esperanzas de que el conflicto armado llegue a su fin, y hacer que los colombianos tomen ejemplo de procesos de paz de otros paises (Ruanda o Sudafrica por ejemplo) donde el perdón y la reconciliación fueron la clave para
    salir adelante….

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