SÍ ES POSIBLE RE-PENSAR A COLOMBIA DESDE LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA

Reducir la pobreza extrema es el primer paso  para la concertación

 Por: Alex Guardiola Romero

A 20 años del “no” en Chile, que desencadenó la salida de Pinochet del poder, la izquierda Latinoamérica se sigue transformando; no sólo porque han terminado de entender que la economía de mercados es una realidad sino que ésta puede ser utilizada como plataforma para lograr las transformaciones sociales necesarias en una región en la que 45,1 millones de habitantes debe vivir con menos de 1,25 dólares diarios y una marcada desigualdad entre los ingresos per cápita más altos y los más bajos. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2006 un 36,5% de la población de la región se encontraba en situación de pobreza, mientras la extrema pobreza o indigencia abarcaba al 13,4% de la población[1].

 

Los países que han logrado una reducción significativa de la pobreza en la región han estado en un proceso de transformación social liderado desde la izquierda, con programas de seguridad alimentaria, educación gratuita e inserción social; desde el referente chileno, se han desvanecido las izquierdas absolutas para dar paso a los modelos concertacionistas a lo Lula o a lo Krichner y compañía, manteniéndose populismos de izquierda a lo Chávez, que no obstante muestra cifras alentadoras en la reducción de los índices de pobreza absoluta. De hecho, el precitado informe de la CEPAL revela que entre 2002 y 2006, Argentina presentó “el progreso más importante”, al reducir en 24,4 puntos porcentuales la tasa de pobreza y en 13,7 puntos la de indigencia; en segundo lugar está Venezuela, que disminuyó sus tasas de pobreza e indigencia un 18,4% y un 12,3%, respectivamente. Preocupa, eso sí, el aumento de la desigualdad no sólo entre los de mayor y menor ingresos sino por razones de etnia, género y otros.

 

El miedo que unió a Chile

 

El caso chileno es sin dudas el referente para todos en Latinoamérica, y detrás de los 20 años de la Concertación de centro-izquierda está la imagen de Ricardo Lagos, quien impulsó el “no” haciendo frente a la dictadura Pinochet, fue uno de los líderes que transformó el pensamiento de la izquierda latinoamericana. No obstante, ya hay fracturas en la Concertación chilena, sobre todo porque generó expectativas superiores a sus posibilidades en una región en deuda con sus habitantes. El triunfo de la Concertación chilena ha sido ese: lograr reunir en torno a unos objetivos comunes a partidos y facciones ideológicas variopintas y hasta disímiles, que en el fondo lo que buscaban era evitar que volvieran las horribles noches de Pinochet. El mismo Ricardo Lagos lo expresó en los actos de conmemoración de los 30 años del golpe cruento que derrocó a Allende, cuando invitaba a sus conciudadanos a “construir un Chile donde no vuelva a ocurrir jamás lo que hace treinta años ocurrió”. Ese es el punto débil, que el miedo unió a unos partidos políticos si se quiere no tan congruentes, que ya han comenzado a mostrar grietas irreparables.

 

No obstante, la Concertación ha traído consigo la conciencia de una sociedad que debe unirse para resolver sus problemas, una sociedad que quedó vacunada contra el populismo y el caudillismo venga de donde venga, y que ha optado por pagar la inmensa deuda social incrementada con 17 años de represiones y devastación. Si bien el miedo a Pinochet unió a los chilenos, también lo ha hecho una ideología que recoge a la izquierda pragmática que usa la economía de mercados para cerrar la brecha social y combatir la pobreza. Lagos mismo se refirió en muchas ocasiones al tema de la transición no violenta en Chile, invitando al mundo a superar la violencia y el miedo. Los resultados saltan a la vista, siendo Chile el país latinoamericano de mayor progreso en las dos últimas décadas, con unos índices de desarrollo social plausibles, no obstante los desafíos que enfrenta el gobierno de Michel Bachelet, sobre todo en materia de educación. En suma, bien puede afirmarse que el triunfo chileno ha estado en lograr una transición no violenta desde el fortalecimiento de las instituciones, en donde el miedo se convierte poco a poco en pasado, y con unas fuerzas militares más cercana, menos violadoras de derechos humanos y sí más legítimas.

 

La singularidad de Colombia

 

Se ha dicho siempre que Colombia es un laboratorio social complejo y singular, con una realidad mutante y con distorsiones como el narcotráfico que la hacen difícil de atender. Por ello, para el caso colombiano si bien el pensamiento de Ricardo Lagos es pertinente no es suficiente, pues acá la transición no violenta implica reparar heridas que sólo sanan con unas medidas de choque que muy pocos en la clase dirigente están dispuestos a impulsar. Si bien Pinochet y Uribe guardan preocupantes similitudes, también es cierto que el presidente de Colombia utiliza lo que tiene a su alcance, que no es más que lo que le permiten referentes de poder ocultos, atacando la disminución de la pobreza con intenciones mediáticas y no de convicciones sociales profundas. No es cierto que el incremento del gasto militar en Colombia sea inversión social, o que la Seguridad Democrática busque cerrar la brecha, pues ambas cosas sólo apoyan el crecimiento de esos ocultos centros de poder que mueven los hilos invisibles.

 

El dilema de las víctimas en Colombia no es entre olvidar y perdonar, sino en alcanzar una reparación efectiva, pues ni los pocos dineros repartidos entre algunos de los familiares de las víctimas ni las “condenas” de los victimarios lo logran. El problema es que quienes pueden llevar a cabo efectivos procesos de reparación no lo hacen por sus propios intereses o porque ellos mismo son el alguna medida victimarios; este hecho lo demuestran las extradiciones a la carrera de los cabecillas de los grupos paramilitares, que en el fondo lo que pretenden es evitar la acción de la justicia internacional, pues Estados Unidos no hace parte de los convenios que dieron origen a la Corte Penal Internacional. De esta manera, no hay forma de garantizar que en Colombia no vuelva a suceder lo que está sucediendo. Tampoco se puede superar el miedo. Aquí no se han desarmado los victimarios.   

 

Si bien la prepúber izquierda colombiana está en proceso de transformación, a su crisálida le falta mucho para ser una mariposa que garantice la superación de la inequidad. Colombia requiere inicialmente desarrollar programas de seguridad alimentaria, de acceso universal a la educación y de garantía de acceso a la salud para consolidar una concertación nacional, que no un Frente Nacional que ya hace décadas nos vendieron como la tabla de salvación para nuestros problemas.

El reto es lograr la institucionalización del país, pues la nuestra es una sociedad mediada por factores desestabilizadores como el narcotráfico o el paramilitarismo, que han infiltrado todas las instancias del Estado, o por unas Fuerzas Militares que –pese a los ingentes recursos y procesos de modernización- siguen caminado al borde de la ilegalidad, presentando como bajas en combate a jóvenes pobres desaparecidos.

La salida es la educación. No hay mejor herramienta para lograr mayor equidad que educarnos, pues el conocimiento no sólo genera riqueza sino un desarrollo sostenible e inclusivo, en últimas la educación dignifica al ser humano y construye tejido social. Eso se logra aumentando los recursos para la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, no invirtiendo en armamento y creyendo que el “Plan Colombia” pueda tener un componente social, cosa contradictoria y hasta risible creer que con unos pesitos un campesino ponga a su familia en acción, cuando quizás no conozca el significado de ésta palabra.


[1] Panorama Social de América Latina 2007. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL.

Anuncios

octubre 30, 2008. Etiquetas: . Reflexiones Colombia y Latinoamérica.

Dejar un comentario

Be the first to comment!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Trackback URI

A %d blogueros les gusta esto: